El Departamento del Casanare se encuentra localizado al nororiente colombiano en la orinoquia colombiana, limitando en el norte con el departamento de Arauca; al oriente con el departamento del Vichada; al sur con el departamento del Meta; y al Occidente, con el departamento de Boyacá (Gobernación del Casanare 2007). Es uno de los departamentos más grandes en extensión (44.428 km²), que representa el 3.9% del territorio nacional y el 17.55% de la Orinoquia colombiana. Comprende 19 municipios y una población de 295.353 habitantes (aprox. 7 hab/km2) (DANE 2007).
Gran parte del territorio casanareño es plano y sus alturas oscilan entre los 110 y los 230 m.s.n.m.; al occidente, en sus límites con el departamento de Boyacá, aparece un sector montañoso, cuyo relieve corresponde a la cordillera Oriental, que va desde el piedemonte llanero hasta más de 3.000 m.s.n.m. Son destacados como accidentes orográficos los conocidos con los nombres de la cordillera del Zorro y los cerros Aguamoco y Peña Negra (Gobernación del Casanare 2007). Geomorfológicamente se ubica en las terrazas altas aluviales de ríos andinenses, planos de inundación, terrazas bajas con influencia eólica y dunas, y piedemontes aluviodiluviales antiguos (Romero et al. 2004).
Las principales actividades económicas en el Casanare han sido la ganadería extensiva y el cultivo de arroz, y a principios de la década de 1990 fueron descubiertos los campos petroleros de Cusiana y Cupiagua, que convirtieron al departamento en el mayor explotador petrolero de Colombia (Pulido et al. Sin fecha). Presenta una red hidrográfica compuesta por gran cantidad de ríos, quebradas, caños y corrientes menores, entre los que sobresalen los ríos Ariporo, Casanare, Cravo Sur, Cusiana, Guanapalo, Meta, Pauto, Tua y Upía.
La conservación de la sabana inundable de los departamentos de Arauca y Casanare en la Orinoquia colombiana, es una prioridad y compromiso inaplazable. Este ecosistema hace parte fundamental de una de las tres mas importantes cuencas del mundo y es fundamental para la dinámica natural y productiva de mas de cuatro millones de hectáreas equivalente al 12.5% de la cuenca del Orinoco. Su participación en áreas protegidas actuales es baja o casi nula.
El Nodo, para el departamento del Casanare, asume como área objetivo de conservación el paisaje de llanura inundable, el cual pose ricos ecosistemas acuáticos asociados a morichales, esteros y lagunas. Si tenemos en cuenta que los ríos Meta, Arauca y Guaviare (llanuras aluviales inundables en invierno y madreviejas), los ríos Casanare, Vichada y Tomo (planos inundables y una laguna permanente), y el río Inírida, conforman los siete complejos de humedales continentales más importantes de la Orinoquia, vemos claramente que la zona de trabajo, es una de las regiones importantes por la hidrología que posee.
Tradicionalmente, este territorio ha sido ocupado por la ganadería de cría manejada bajo esquemas de baja transformación del territorio, en armonía con la dinámica natural del ciclo hidrológico, que produce la inundación de grandes extensiones y su posterior sequía con remanentes de agua constituidos en esteros que soportan buena parte de la fauna local. En consecuencia, la flora y fauna asociada a este ecosistema es única y al mismo tiempo es soporte estratégico de especies migratorias de aves.
Se estima que la extensión de los ecosistemas de sabanas en Colombia ocupa alrededor de los 18 millones de hectáreas (Etter 1997). Estas se encuentran distribuidas en los llanos Orientales, el Caribe, la región Intra-Andina y de tipo Amazónico. La mayor extensión se encuentra en la región de los llanos Orientales ocupando aproximadamente 16 millones de ha (Etter 1997, IDEAM 2001, Rippstein et al. 2001, Jiménez et al. 2003). De esta extensión, cerca del 80% se encuentra cubierta por gramíneas nativas en la que se ha desarrollado una ganadería de tipo extensivo, con valor nutritivo pobre (Vera y Seré 1985); siendo la quema periódica una práctica frecuente que busca eliminar el exceso de forraje seco acumulado y estimular el rebrote de las especies nativas de mayor valor nutritivo (Jiménez et al. 2003). Adicionalmente, se cree que el fuego ha sido el principal determinante en la fisionomía actual de las sabanas, debido a que las mantiene como estructuras abiertas; sin embargo, su distribución actual sugiere que no derivaron de selvas arrasadas por el fuego (Jiménez et al. 2003).
Las reservas actuales del Nodo en Casanare, conservan parches de sabana inundable y ecosistemas asociados, así como representatividad del piedemonte casanareño en una zona de alta fragilidad. Actualmente el Nodo se encuentra dedicando esfuerzos para aumentar el número de reservas privadas asociadas a Resnatur en el departamento del Casanare.
A Marzo de 2013, las reservas del Nodo Orinoquia ubicadas en
el departamento del Casanare son: